sábado, 31 de mayo de 2014

La lectura en casa con Santi - Ilse Carolina Peña Camargo - invitada especial

“Y aprendí, a través de mi hijo y gracias al ejercicio de ser madre, que el aprendizaje de la lectura es vital para comunicarse; conocer, entender e interpretar el mundo.”

El aprendizaje de la lectura - Un aprendizaje vital para comunicarse; conocer, entender e interpretar el mundo.
 
Mi nombre es Ilse Carolina Peña Camargo* soy abogada y madre joven aprendiendo el oficio de ser mamá en el mundo de hoy. He decidido compartir con otras mujeres y madres como yo, en este espacio al que fui invitada por Jassel, cómo ha sido la experiencia del aprendizaje de la lectura con mi hijo Santiago.   
Hace casi doce meses Santiago leyó por primera vez. Contaba con cinco años cuando comenzó. Al iniciar el proceso lo apoyé en su deseo de hacerlo cada noche; momento de vernos y de compartir. Hoy disfruta de una de las primeras exigencias básicas para comunicarse: leer, y yo disfruto del placer de compartir con él esta actividad.
 
La ganancia es para los dos pues también he aprendido con esta experiencia sobre temas que creía no iba a conocer nunca; me di cuenta que cuando leemos con y para nuestros hijos, si nos preparamos antes de hacer la lectura, nos habilitamos para transmitir con claridad el conocimiento que necesitan y aún algo más importante, podremos descubrir con anterioridad qué idea, ejemplo o ilustración podrá ayudarme a explicarle la lectura y así ayudarle a entenderla. Es más, he descubierto que, a diferencia de nuestros padres, nosotros tenemos una gran ventaja y es que hoy al querer instruirnos y asesorarnos podemos acudir fácilmente a la información a través de la tecnología (internet y medios de comunicación masivos) y así mismo seleccionar lo que nos interese o nos parezca útil en este proceso.
Las ideas con las que iniciamos el aprendizaje en casa y que continuamos para apoyar la labor diaria de su maestra en el jardín, las emprendimos y consolidamos en la práctica como acciones pedagógicas y lúdicas que me llevaron a decidir ser parte activa de su proceso. Sus opiniones cambiaron o reafirmaron mi metodología para mejorar su aprendizaje. Si como guía hubiera optado por una metodología tradicional o represiva en la que no le diera el poder de evaluar y reconsiderar la manera en la que le estaba enseñando, seguramente al lograrlo, leer sería para él un lastre, una actividad tediosa y sin ninguna gracia que le obstaculizaría la aprehensión del conocimiento en su niñez y en el futuro. Desafortunadamente aún hay maestros que no han modificado sus creencias y no van más allá del prejuicio “la letra con sangre, entra” y hay muchos padres que no saben cómo ser un instrumento positivo en el proceso de lectura de sus hijos, por ello, a continuación les comparto algunos tips y experiencias que nacieron de nuestra vivencia, espero les sirvan para practicar en casa con sus hijos: 
 
- Santi y yo dispusimos de tiempo exclusivo para el desarrollo pleno de esta actividad. Y eso nos ha cambiado la vida. Si sólo tenemos 20 minutos, no importa, que sean sólo 20 minutos pero que ese tiempo sea especialmente para nuestra convivencia con la lectura. Claro, si es posible agendar más, ¡Genial!

- Aprendimos y seguimos aprendiendo juntos. El aprendizaje es de doble vía, mi hijo está aprendiendo a leer y yo estoy aprendiendo cuál es la mejor metodología para enseñarle, además de los contenidos ricos en valores e historias pedagógicas.
- El aprendizaje en esta actividad ocurre cada vez que nos dedicamos a ella. Si practicamos con frecuencia en un horario establecido es posible un resultado positivo.
- Descubrimos que aprender a leer es un momento para divertirse, no para sufrir y que también podemos jugar a la hora de aprender. Por ejemplo, al leer una historia con personajes, los caracterizamos y les “damos vida” “poniéndoles voces” diferentes, según como sea el personaje y si hay que disfrazarse y actuar, ¡actuamos, también!
 
- Cada vez que mi hijo no leyó o se equivocó leyendo, le repetí el pedazo faltante y él lo repitió también. Pero no con gritos ni con palabras ofensivas, yo le expliqué la importancia de hacerlo y la razón pedagógica detrás. No lo obligué porque “la letra con sangre” no entra, los golpes y los gritos, de emplearse para que aprendan, traerán como consecuencia, que el niño asocie el aprendizaje de la lectura o de cualquier conocimiento como un castigo y que padres e hijos se distancien y dejen de disfrutar el momento, viéndose obligados a leer por compromiso, nada más.

- Nos apropiamos de la lectura: como ya mencioné, modulamos nuestras voces de acuerdo a los personajes de las historias. Así llamo la atención de Santiago, se entusiasma y tiene expectativas sobre lo que leerá más adelante, quiénes son los personajes, qué hacen y qué harán.

- Cuando Santiago está leyendo y de repente se paraliza, le recuerdo aquella parte del texto que no puede leer repasando la vocal con todas las consonantes hasta que la identifique, por ejemplo si es “da” lo que no puede leer, entonces yo le digo: 'da, de, di, do, du' para que el recuerde y diga: “ah ya sé: es “da”!”

- Cuando Santi quiere hacer planas para repasar por escrito las letras que ya identifica al leer, la tarea para él se llama “juego”. 
 
- Tratamos de jugar muy en serio al rol orientador y orientado. Cuando Santi identifica las letras y se produce la lectura, es momento de darle la oportunidad de leerme, él orienta la lectura; luego cambiamos de roles, de orientado a orientador, de nuevo.
 
- Trato de no estar ansiosa en este proceso y le permito a Santi que avance en la lectura de manera progresiva y sin acelerarle su ritmo para aprender; le permito que escuche de nuevo y que retome su rol como aprendiz.
 
- Ha sido indispensable y esencial en el proceso el leer cada noche, que no  haya una excepción. 

Finalmente, les aseguro que leer les develará el mundo a sus hijos y les ayudará a descubrir el que llevan dentro al igual que, les afianzará su vínculo como padres e hijos y les hará a ustedes, como padres, vivir y recordar nuevas experiencias inolvidables.Principio del formularioFinal del formulario
 
*Ilse Carolina Peña Camargo es coautora del libro “Te Amaría pero ya Estoy Muerta – Relatos de Amores Urbanos” abogada de la Universidad La Gran Colombia, Directora de Servicios Legales Personas y Procesos (Slegalespp) y escribe interesantes y breves artículos como columnista de la Revista Virtual Simpecado. Su dirección de email para contactarte con ella es: ilcapeca@gmail.com

jueves, 20 de marzo de 2014

Tú sigue adelante que aquí, no pasa nada.

“Y todo era y sigue siendo así en mi casa: - Ay pero, no pasa nada, Lissy, tú tranquila, no le pongas atención a eso, sigue adelante, no seas la niña problemática, cuestionadora y quejona del curso que eso a nadie le gusta.- Así me decía mi mamá todo el tiempo y por su “no pasa nada” ahora entiendo que sí pasaba cuando dejé que mis compañeras me dijeran apodos ofensivos, que sí pasaba cuando dejé que mi marido me insultara y me golpeara, que sí pasaba cuando dejé que mi jefe tomara mi proyecto y lo presentara como suyo, que sí pasaba cuando…” Cuando anulas y callas los sentimientos, las ideas y el pensamiento crítico en tus hijos, eso es lo que pasa.

Afortunadamente, “Lissy” ya sabe que algo pasa, ya puede identificar cuando algo que no está bien está pasando y que no tiene nada de malo decirlo y pararlo antes de que pase a mayores, por el contrario eso es lo sano, expresar lo que se quiere y se espera. Porque es mejor prevenir que lamentar.

¿Cuántos padres enseñan a sus hijos a desarrollar esta conciencia crítica de lo que está bien y de lo que no está bien para ellos y para los demás?, ¿Cuántos le ayudan a crear una buena autoestima a sus hijos?

En el caso de “Lissy”, después de varias sesiones, fue claro que en el afán de su madre porque su hija fuera aceptada por todos, debido a su propio miedo al rechazo social, uno de los miedos que aún la señora sufre, éste fue transferido a su hija, negándole así, la posibilidad de forjar una autoestima sana y exponiéndola a los abusos de todo aquel que quisiera abusarla.

Lissy, hoy una adulta, muy exitosa en lo laboral, multilingüe, con un doctorado europeo, sí, ha salido adelante social y profesionalmente, y lo ha hecho porque ha superado todos los obstáculos, porque ha sacado provecho de sus aptitudes y habilidades y también, entre otras, tristemente, porque ha aguantado despotismo y excesos por seguir al pie de la letra las palabras aprendidas, de todos los días, de su madre. Podríamos decir que de todo lo que puede ser “malo” siempre hay algo bueno que sacar. Pero, emocionalmente, aún tenemos un camino que recorrer. No es fácil superar el hábito de permitirte ser abusada por tu pareja, compañeros de trabajo o tus amigos. No es fácil dejar de pensar “que no pasa nada” cuando algo pasa y que hay que seguir adelante y dejarlo pasar.

No es fácil entender que tienes derecho a decir “no”, “esto implica demasiado sacrificio de mí y poco de ti”, “no, yo no merezco estas palabras/ este tratamiento”, “respétame”, “me estás haciendo daño”, “no me grites”, “esto no está bien para mí”, “me merezco algo mejor”. Especialmente, si en casa, en lugar de analizar y pensar críticamente, se te pidió aguantar atropellos, se te pidió callar, se te reprimió.

Si no se te enseñó que tienes derecho de valorar, apreciar, evaluar y juzgar acciones y palabras de los demás y de ti mismo, muy posiblemente tu vida emocional de adulto estará llena de variados altibajos y sufrimientos.   

Ahora, tampoco podemos irnos al extremo de concentrarnos en todo y cada uno de los obstáculos que enfrentan nuestros hijos deteniéndonos sólo en los problemas sin ofrecer solución y en quejarnos o criticar nada más. O peor, tal como lo describe Jorge Bucay en su cuento “Autodependencia” ser el padre que, al tropezar su hijo con la mesa de centro, golpea a la mesa y le dice a su hijo que la culpa por haberse caído es de la mesa y no de él que no midió sus pasos y hace que su niño la golpee y le diga: “mala, mesa mala, tú hiciste que yo cayera y me lastimara…” de manera tal que se le enseña al niño a que siempre alguien, o algo, excepto él tiene responsabilidad de sus acciones y consecuencias.

No, no se trata de echarle la culpa al profesor porque el niño reprobó en física, o de excusarlo porque no hizo la tarea pues ya estaba muy tarde y llegó cansado, o dejarle no tender su cama porque llegará tarde para ir al colegio o que sus compañeros tengan que aguantarse sus groserías porque “él es así” o que haga pataletas en el supermercado porque siempre tienen que comprarle un chocolate. Ese es el otro extremo.

Ahora, volviendo al caso de “Lissy” quien casi pierde el pensamiento crítico, el autoestima y la libertad individual por “encajar” en la sociedad, y no ser individuo “problema”, lamentablemente, sí es un error que cometen muchos padres. Actúan por sus propios miedos y deseos, y ponen por encima del bienestar emocional de sus hijos, su propio bienestar y deseo de reconocimiento social sin entender que, en la medida en que su hijo/a goce de buena autoestima, sea consciente y viva sus derechos y deberes, consecuentemente, él/ella gozará de bienestar social. Pues no hay nada más atractivo para las personas que alguien seguro de sí mismo y con una alta inteligencia emocional.

Todos cometemos errores y como padres, nadie viene con un manual debajo del brazo; lo común es que repitamos modelos de nuestros padres o nos vayamos al otro extremo y, con ello, también cometamos errores. Sin embargo, hay unas pautas que podemos seguir que nos ayuden a evitar palabras y acciones en la crianza de nuestros hijos que afecten su vida emocional. Aquí algunos tips para incentivar el pensamiento crítico positivo en nuestros hijos al igual que su inteligencia emocional:

1.   Escucha activamente a tus hijos. Sean pequeños, pre-adolescentes, adolescentes o adultos jóvenes, un hijo siempre necesitará que su padre lo escuche. Algunas veces sólo lo necesita como desahogo; muchas veces, te cuenta sus indecisiones o lo que vivió, en busca de guía o apoyo pues, un padre es modelo y bastón para su hijo siempre, sin importar la edad. Especialmente cuando es pequeño, no desestimes lo que te dice ni su valor, no te burles de sus historias y si te contó algo triste para él, o que le conmovió, no le digas que no pasa nada y que se resolverá con el tiempo o que es sólo algo pequeño para lo que va a vivir en la vida. Para él sí es importante, hoy, para él sí fue algo que dolió y le impactó, ponte en su lugar y busquen juntos una solución justa y real para lo que le trasnocha.

2.   Invítalo a analizar su día. Especialmente con los pequeños y adolescentes. Cuando le dices a tu hijo: “¿Cómo te fue hoy?” Que no sea sólo un recuento de lo que le pasó en su día. Escuchando activamente, encontrarás oportunidades para ayudarlo a analizar por qué pasó algún evento especial, si fue beneficioso para él u otros y si pudo ser mejor o peor con su intervención, invitándolo a actuar o pensar de otra manera. De esta manera, potencias su pensamiento crítico.

3.   Dialoga sobre las noticias, películas, series y libros. Además de tomar decisiones sobre el contenido de lo que está viendo o leyendo tu hijo, el dialogar con él sobre lo sucedido en lo que ve o lee, contigo o sin ti, valorando las acciones y palabras de los protagonistas le ayudará a formar sus opiniones y criterios para utilizarlos cuando se tenga que enfrentar a situaciones parecidas en su vida diaria.

4.   Incentiva la mente abierta. En un mundo donde todos somos igual de humanos pero diferentes en nuestra forma de ser, pensar y actuar, las tendencias al extremo son: a señalar, burlarse o recriminar al otro o por el contrario, a permitir todo tipo de comportamientos y pensamientos pasando del respeto y la tolerancia al consentimiento de aquellos comportamientos que son indeseables y dañan a otros. ¡Ojo! Valorar lo propio no significa destruir con palabras o acciones lo que el otro es, sólo porque es diferente a ti y por el otro lado, respetar al otro no significa que compartes y estás de acuerdo con sus creencias u opiniones o que tienes que actuar igual que él. Es sólo preparar a tu hijo para encontrarse con gente como él/ella, y con otros que no son como él pero hacerle comprender que sus diferencias no los hace menos o más humanos con respecto a sus derechos y deberes. Es enseñarle que en ojos de otros, el diferente puede ser él.  

5.   Respétalo y Valóralo. Todos podemos ser mejores pues estamos en construcción y evolución constante, por eso si tu hijo es X, entiende que hoy es X, valora, acepta y respeta que sea X y hazle saber que así lo amas. Pero explícale también que puede ser Y y Z, si él quiere y que así, lo querrás igual. Y aún mejor, explícale que si quiere ser una mejor X, lo puede ser y que estarás ahí para apoyarlo porque tú también siempre quieres ser mejor de lo que eres y que tú también estás en esa búsqueda, en la de ser tu mejor versión pero que siempre lo vas a querer y respetar como es. Es increíble cómo al hacer esto potencias un autoestima sana y positiva en tu hijo/a.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El Factor Económico en la Vida de Pareja

“Y nunca me dijo que teníamos que ahorrar porque él sentía que iban a reducir al personal, se lo calló todo el tiempo y ahora para rematar no acepta que yo pague los servicios, entonces, ¿Qué se supone que debo hacer?, ¿Espero a que nos corten la luz, o qué?”

Es un tema delicado pero que requiere ser tratado con la mayor asertividad y claridad posible, ojalá desde el inicio de una relación formal de pareja. Sin embargo, no se hace con frecuencia pues todas las conversaciones relacionadas con el dinero generan incomodidad entre las parejas ya que el dinero marca el status socioeconómico, lo que equivale a poder y con ello, todos los prejuicios y posiciones al respecto.

Para entender un poco más sobre el tema y el porqué de estos manejos confusos que generan malentendidos y en casos severos, separaciones y divorcios, vamos a entender un poco las creencias y costumbres que le subyacen.

Hasta hace apenas unos 70 años el modelo de pareja que primaba en nuestra sociedad era el del hombre-proveedor y la mujer-ama de casa. Este modelo que viene de siglos atrás, muestra cómo la economía subyace a las otras áreas que componen las relaciones humanas. Es así como lo social, intelectual, político, científico y filosófico se fue generando en torno a los hombres y a la mujer se le siguió relegando a la cocina, la casa y los hijos. El hombre era visto como superior en todos los aspectos pues, obviamente tenía todas las habilidades desarrolladas mientras que, a la mujer no se le posibilitaba la opción de desenvolverse en algún medio diferente al del hogar. Las únicas labores diferentes al hogar, en general, que ella podía desempeñar eran: profesora, secretaria o enfermera. Desafortunadamente, cuando alguna mujer excepcional salía de ese molde y se atrevía a ir más allá, era juzgada duramente y casi que destinada al exilio social.     

Esta historia marcó la pauta para que el hombre sintiera que no sólo tenía poder físico sobre la mujer por sus habilidades motoras y su fuerza física sino que como él debía ser quien estudiara, adquiriera todas las habilidades intelectuales, políticas y sociales, las creencias y costumbres desde ese tiempo apuntaban a que también era él quién debía tomar todas las decisiones importantes en casa y de esa manera, se le daba todo el poder, control y dominio de la relación de pareja y familia.

Con la industrialización, y luego las guerras mundiales, la salida de la mujer del hogar y la incursión de la mujer al mundo laboral, específicamente en las fábricas, se hace inevitable y con ello, la mujer se encuentra siendo proveedora, también. Primer paso para empezar a desbaratar las creencias y prejuicios que antes se tenían con respecto a las capacidades intelectuales, administrativas y en las demás áreas. Esos hechos empujaron las revoluciones del siglo XX por las cuales las mujeres pudieron obtener igualdad de derechos y con ello vinieron todos los efectos en los roles y estereotipos sociales que aún hoy son inestables y se presentan de manera diferente en las distintas culturas y sociedades en América: Norte, Centro y Sur.

Conocer esto es importante para entender la falta de claridad en cuanto a establecer la comunicación sobre cómo manejar el dinero en la pareja. Como ha sido un tema relacionado con poder y éste ha sido ostentado por el hombre, algunas familias mantienen el sistema patriarcal y algunas otras, un sistema de creencias más igualitario. No se trata de tener una posición de preferencia por uno u otro sistema ni de revisar los beneficios y desventajas de uno u otros sistema de creencias, ese no es el asunto a tratar en este artículo pero sí de entender que, por supuesto, estas diferencias traen consigo que algunas mujeres y hombres crean en uno u otro sistema, lo cual, al momento de establecer roles y hablar de presupuesto familiar se convierte en un problema porque o el uno se adapta al otro, cambiando de perspectiva, lo cual implica un proceso psicológico y cultural duro o, hay resistencia al cambio y con ello, sufrimiento y separación.

Para cuando se presentan este tipo de situaciones u alguna otra relacionada con el tema del dinero en la pareja, unos tips que pueden ayudarte a aliviar la tensión son:

1.   Revisar cuáles son las creencias que tienes y cuáles las que tiene tu pareja con respecto al tema. Luego, hablarlo con mucha tranquilidad y lo menos defensivo que te sea posible con tu pareja. Recuerda que todos tenemos creencias y, mientras no hagan daño a los demás, todas son respetables. Sólo que cuando no son funcionales, es decir cuando sufrimos por ellas, es el momento de analizarlas (lo cognitivo) y modificarlas (lo conductual) para mejorar nuestra calidad de vida.

2.   Llegar a acuerdos con tu pareja sobre cuál sistema utilizar, teniendo en cuenta que el objetivo cuando se trata de finanzas, es siempre ser práctico y real y que no funciona el mantenerse en posiciones “románticas” del siglo XIX o en posición de “orgullo machista” o “dignidad femenina” malentendida si están en la bancarrota por mantener estas posiciones y creencias. Recuerda estás en una relación, es decir hay 2 personas que toman las decisiones y no sola 1.Una relación sana necesita mucho diálogo, mucho que ceder y aceptar pero también, mucho que afianzar.

3.   Si es uno solo el que aporta o uno de los dos tiene mejores ingresos que el otro, es necesario ser consciente de que se generará un desequilibrio en el poder y esto puede manifestarse en baja autoestima, ansiedad y mal humor en la persona que obtiene menores ingresos mientras que, en la que obtiene los más altos, puede haber abuso de poder, de manera directa o indirecta se puede mostrar un poco déspota o así percibirlo el otro, si tiene baja autoestima. Si esto se presenta, lo mejor es acudir a un especialista para que los guíe en el proceso de lograr un equilibrio de poder sano.

4.   Hacer presupuestos basados en las metas compartidas teniendo en cuenta los gastos fijos, extras, ahorro, deudas y deseos de ambos. Aquí, en este punto, es importante tener en cuenta que algunas veces uno de los dos es más “ahorrativo” que el otro y que puede causar muchas discusiones y resentimientos profundos. Si este es el caso, lo aconsejable es recurrir a un acompañamiento psicológico para revisar la mejor manera de resolverlo.

Finalmente, en definitiva, nuevamente aclaro, lo mejor sería discutirlo claramente antes de iniciar un compromiso formal con tu pareja. Lo ideal es conversar sobre cómo utilizar el dinero, identificar qué es prioridad para los dos, hacer planes juntos, ahorrar juntos. Todo lo que se haga necesario para no entrar en el error de muchas personas que mienten, esconden y engañan a su pareja cuando de dinero se trata, ya sea por caer en una mala administración de dinero, es decir, porque se compra lo que no se puede pagar, o no estaba contemplado en un acuerdo de gastos en conjunto o porque el otro puede ser un poco avaro o tacaño. Lo cierto es que el factor económico es uno básico en la relación y si no está funcionando, recurre a las estrategias que comparto aquí y si te es posible, busca ayuda terapéutica lo más pronto que puedas.

 
Referencias

 


 


 


 


 
http://terapiaenpareja.mex.tl/496648_Dinero-y-pareja.html

jueves, 17 de octubre de 2013

Las diferencias que nos unen: la empatía en lo laboral.

Llegué a la oficina fúrica, contándole a María Margarita que me da mucha rabia y que no entiendo que él me conteste así porque yo no tengo que pagar la frustración de no lograr su “gran venta” y sonó el teléfono y contesté: “Aló!” Y preguntaron: “Disculpe, es la empresa XYZ?“ Y dije “Sí, dígame” y el cliente dijo: “Por favor, con Stella” y dije: “Ella es quien habla” y él dijo: “ah hola Stellita, no te reconocí, te oyes rara, pareces molesta, ¿Está todo bien?” Y entonces, entendí: yo había hecho con mi cliente exactamente lo mismo que mi esposo había hecho conmigo.

Esta es una situación recurrente que se presenta en casa, en el trabajo y con los amigos. En consulta entiendo que la solución reside muchas veces en un valor al que necesitamos apelar constantemente para lograr resultados efectivos: la empatía. Este breve artículo abordará la importancia de la empatía en el ambiente de la oficina como parte del clima laboral.

Todos somos diferentes. Nacemos en ciudades, países, culturas, tiempos, familias diferentes. Hablamos distintos idiomas y compartiendo el mismo idioma tenemos variedades lingüísticas por países y hasta dentro del mismo país, por región y ciudad, tenemos diferentes acentos, palabras y expresiones. Todo esto, además de nuestras diferencias genéticas y biológicas, nos hace diferentes.

Con todas esas diferencias individuales, resulta que al final, todos somos iguales. Todos tenemos sueños, ilusiones, conflictos, ideas, creencias, emociones y sentimientos que, aunque sean diferentes y surjan por motivos distintos, el hecho de tenerlos nos hace iguales y es desde aquí que podemos partir para desarrollar la empatía, tan necesaria en nuestra convivencia diaria.   

Varias son las empresas que adolecen de un buen clima laboral y por ello, recurren a talleres y cursos de recursos humanos que trabajo, como parte de los servicios de consultoría que ofrezco. Aunque tanto empresas privadas como públicas requieren estos servicios, es especialmente en lo público, donde encuentro más resistencia al cambio y más indiferencia a la “humanización”.

He encontrado dos factores especiales, de varios, que agudizan la crisis de “humanización” en lo público: es ahí donde hay personas que permanecen muchos años en el mismo cargo y que, sin importar la efectividad de su trabajo o la manera en que contribuyan a generar un ambiente laboral incierto, desigual o tenso, ellos permanecerán allí, en la institución, en ese u otro cargo, pues su contrato así lo indica. Este hecho desarrolla en estas personas la tendencia a abusar de su situación, de abusar de su poder. Desafortunadamente, esta característica de contrato “por siempre y para siempre” les lleva a olvidar que aunque ellos sientan que tienen poder para actuar como les parezca y comportarse con los demás con o sin respeto pues no podrán ser removidos de sus cargos, sus compañeros, subalternos, jefes y clientes externos, igual que ellos, sienten, piensan, se estresan y necesitan ser tratados con consideración, delicadeza y respeto, al igual que ellos, pues, sin tener en cuenta la importancia o circunstancia del cargo que tienen, todos tienen algo que los une: son personas. En el día a día, a muchos se les olvida que el sistema de empatía, respeto y consideración humano debe y necesita ser recíproco para que la institución funcione de manera adecuada y humana.

De igual manera, como segundo factor, están los contratistas que, así como pueden permanecer 4 meses en la empresa, pueden prolongar su estancia por años y años de renovación de contrato temporal, pero que por su carácter de “temporal” les impide generar una estabilidad laboral que a su vez, incide en su sentido de pertenencia a la institución y en su compromiso con la entidad, lo que se ve reflejado en su actitud “desligada” del día a día.

Ahora bien, en cualquier caso, público o privado, la toma de conciencia que Stella, del sector público, vivió y que es la misma que pasó por Elka, Carmen, Liliana o Luz, del sector privado, representa el primer paso de muchos para lograr una mejora en el clima laboral empresarial. Cuando Stella entendió que ella también actuaba inadecuadamente, transfiriendo sus sentimientos de frustración de un tema de casa al trabajo y que su cliente, sin necesidad, estaba percibiendo y recibiendo su frustración, mostrándole lo inadecuado de su tratamiento, Stella pasó a comprender los sentimientos y los comportamientos de su esposo. Esa comprensión la llevó a reflexionar, a observarse y a tener más cuidado con el trato que ella daba a los demás con la intención de no repetir con sus clientes ni compañeros, aquello que le molestaba que los otros hicieran con ella. En ese momento, Stella pasó a tener consideración y respeto con el otro, en general.  

Es así como, la empatía o el reconocer en el otro la característica que vive en nosotros de sentir tristeza, molestia, alegría y desesperación, aunque no sean por las mismas causas y motivaciones, nos da la capacidad de comprender a los demás y a actuar conforme a ello. Es decir, nos lleva a sentir respeto por el otro y a tratarlo con consideración en el día a día en el trabajo; nos lleva a pensar antes de hablar, antes de juzgar, antes de actuar. Nos lleva a pensar ¿Cómo me gustaría que me trataran a mí, si yo estuviera en su lugar?, ¿Estoy actuando así?

Finalmente, esa pregunta se traslada entonces, de otras maneras, a otras situaciones, por ejemplo: Siendo yo un empleado de “atención del cliente” de este banco, ¿Cómo me gustaría que mi compañero de cubículo, Joel, recibiera a mi mamá que viene a pedir un crédito para su casa, mañana?, y entonces me pregunto, ¿Es así como estoy tratando a esta señora que vino a abrir una cuenta? Siendo yo un doctor del Seguro Social, ¿Cómo me gustaría que mi colega, el Dr. Fernando, tratara a mi papá que está sufriendo un cáncer de próstata?, y entonces me pregunto, ¿Es así como estoy hablándole a este paciente que sufre de asma?
 
Fomentar la empatía en nuestras empresas, nos lleva a vivir la empatía en nuestras casas, con nuestros hijos, con nuestros amigos, en la calle y es así como se inicia un proceso de transformación del recurso humano que implica más que sólo un curso o taller, implica un cambio actitudinal y axiológico real que mejorará, entre otras, el clima laboral interno y externo de tu empresa al mismo tiempo que, tu vida personal.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Celos, Poligamia y Monogamia II


 “Con todo y que le pedí perdón, él sigue revisando mis correos, mis mensajes de celular, mis WhatsApp y hasta mi Facebook! Esto es muy duro para mí y lo peor: creo que no recuperaré su confianza en mí, nunca más”

 Como síntesis de la parte I tenemos que:

-Los celos son estados afectivos naturales y todos los sentimos.
-Definición de celos: cuidado e interés en aquello que se ama; inquietud y pesar ante la sospecha de perder lo que se ama.
-Pueden tener origen genético, evolutivo, biológico y afectivo-social.
-La monogamia social se presenta en sólo unos animales.
-La monogamia sexual es muy rara en la naturaleza, casi exclusiva del ser humano.
-El ser humano es naturalmente, como cualquier otro animal, polígamo sexual.
-De 185 sociedades humanas sólo 29 son monógamas.
-50% de los hombres y 30% de las mujeres occidentales admite haber sido infiel a su pareja por lo menos una vez.
-Para el ser humano es natural el caminar, no lo es patinar ni tocar un violín y sin embargo, son acciones posibles y factibles, así que la monogamia sí es posible, tal como el arte que se cultiva y se disfruta, aunque no sea natural.
-Natural es una bacteria y un virus pero no necesariamente bueno para el hombre; así pasa con la poligamia, es lo natural para el ser humano pero, entre otras razones, por sus implicaciones genéticas, no es lo evolutivamente bueno ni inteligente.

Retomemos el concepto de monogamia social. La monogamia, explicado por la primatóloga estadounidense Amy Porter, es un constructo completamente social y evolutivo pues son los animales cuyas crías son frágiles, los que lo desarrollan. Es así como según esta teoría, en la monogamia social, machos y hembras forman parejas estables sólo para cuidar de sus crías; si el macho o la hembra salen a buscar comida y en el camino se encuentran con otra pareja en celo, no tienen inconveniente alguno de involucrarse con ella y volver a su hogar sin problema. Conceptos subyacentes: celos y supervivencia evolutiva.

Sin embargo, hay hoy otras dos teorías más, fundamentadas en estudios recientes, uno de ellos publicado por “Science 2” en Agosto de este año, donde se estudió 2545 especies de mamíferos. En él, analizados los resultados, se afirma que la monogamia social en los mamíferos surgió luego de que la intolerancia de los machos frente a sus congéneres fuera tan alta, debido a que no podían evitar que otros machos cortejaran y fecundaran a sus hembras, que eso les obligó a generar una estrategia de adaptación que les asegurara su propia descendencia: la monogamia. Conceptos subyacentes: celos y supervivencia evolutiva.

El “Proceedings of the National Academy of the United States of America”  (PNAS) publicó en Junio de este año otro estudio que establece al infanticidio como el factor causante de la monogamia social en primates. En éste, se estudiaron 230 especies de primates y se explica cómo por ser las crías de nuestra especie altriciales (débiles al nacer) y que requieren de largos períodos de lactancia, estando la madre sola sin la compañía del padre en la crianza (crianza monoparental), los deja indefensos para que los otros machos de la especie los asesinen. De tal forma que, los primates más desarrollados, al ser  padres de las crías, para evitar el infanticidio, desarrollaron como estrategia el cuidado biparental y así surgió la monogamia social. Conceptos subyacentes: celos y supervivencia evolutiva.

Sea una teoría u otra, todas apuntan a que la monogamia responde a supervivencia evolutiva y a los celos, entendidos estos en sus dos acepciones: como cuidado e interés en lo que se ama e inquietud ante la sospecha de perder lo que se ama.

Entonces, los celos sí son algo natural en el ser humano y en los primates, seres que cuidan, quieren y no desean perder aquello que se ama.

Ahora bien, la monogamia sexual sí es un concepto casi que exclusivamente humano, compartido por algunas sociedades y fuertemente recomendado en algunas religiones como la judeo-cristiana. La sociología, la psicología evolucionista, la bioquímica, las neurociencias y la socioantropología son algunas de las ciencias que se han dedicado a estudiar el surgimiento del concepto.

Es importante entender aquí, que fuera de generar debates de ética, religión, creencias o costumbres, el objetivo de este artículo es compartir los resultados de las investigaciones científicas.

Con ello explico que, más allá de la religión o las creencias sobre las relaciones interpersonales que se tengan, los estudios científicos reportan que la decisión de los seres humanos de fortalecer el concepto de monogamia sexual tiene varias razones: búsqueda de sanidad sexual (evitar la transmisión de enfermedades sexuales), apoyo sostenido en la crianza (generación del núcleo familiar), garantía de descendencia, perpetuación de la especie, protección de los bienes y propiedad (mantenimiento de la clase económica), mejoramiento de la clase económica (aumento de ingresos con la unión de fuerza laboral),  aseguramiento de jerarquía social (matrimonios por conveniencia), conservación de creencias religiosas (matrimonios por pertenecer a la misma comunidad religiosa), preservación cultural y herencia ideológica (matrimonios por costumbres culturales, creencias y misma ciudad o país de origen), por compañía (para no envejecer solos), por valores socioafectivos (amor, cariño, seguridad emocional), entre otros.

Hay además, otro componente en la monogamia sexual muy interesante que está dando mucho de qué hablar en el mundo científico y que apenas desde hace algunos años se está estudiando y es el de la bioquímica y la genética. Su importancia radica en que algunos estudios muestran que la monogamia viene dada por cambios permanentes en los cromosomas que pueden determinar crías monógamas (factores epigenéticos). Es decir que, en teoría, la monogamia sexual se podría presentar en una generación y transmitirse a la otra generación. Resulta que la monogamia, según estudios en los ratones de la pradera que muestran una alta tasa de monogamia sexual, depende también de unas hormonas secretadas en el cerebro (neurotransmisores vasopresina, dopamina y oxitocina) y sus receptores. Dependiendo del funcionamiento de los receptores y del comportamiento y cantidad secretada de estas hormonas en el cerebro, hay o no una tendencia a la monogamia. El experimento demostró que al inyectar sustancias que generan la presencia de la monogamia, ésta se mantuvo en la relación de la pareja (Wang, H., 2013).

Ahora bien, está demostrado que en los seres humanos hay cantidades variadas de oxitocina, dopamina y vasopresina por individuos (unos tienen más, otros tienen menos) y que estas cantidades juegan un papel importante en la predisposición a la infidelidad. Con lo cual el panorama se convierte en uno más difícil pues, bioquímicamente, se cumpliría eso de “una vez que se es infiel, siempre se es infiel” es decir, aunque no quieras afectivamente herir a tu pareja, el factor bioquímico puede jugarte una mala pasada (Laslocky, 2013) y así, de alguna manera, los celos entre las parejas humanas quedarían muy justificados.

En fin, entre más ahondamos en el tema, es fácil comprender por qué ser infiel y ser celoso es natural entre los seres humanos y así le quitamos el color y el rechazo social que tanto genera. Añadámosle ahora las experiencias personales previas con la pareja actual y con parejas anteriores, y ahora, añadámosle las experiencias culturales, y ahora, añadámosle las experiencias familiares. En palabras concretas: si has tenido parejas que han sido infieles o si tu pareja actual te ha sido infiel, si has crecido en una cultura donde la infidelidad es alta y consentida, si has sido criado en una familia con un alto índice de infidelidad, pues resultará que, socialmente, además de biológica y evolutivamente, tú, yo y nosotros, todos tenemos un alto grado de probabilidad de experimentar celos en algún momento de nuestras vidas y aún más, de llegar a los niveles de celos patológicos.

¿Cómo hacer para que esos celos no terminen con la ya difícil tarea de mantener la monogamia sexual? Primero que todo, hay que tener claro que los celos, al igual que todos los temas de pareja, se deben tratar con la pareja, es decir, para que la relación pueda ser funcional, los acuerdos y cambios de comportamiento deben ser consensuados hasta cierto punto y se requiere del compromiso de los dos. Dicho esto, he aquí algunos tips:

1. Estrategias – Observa los momentos que te hacen sentir desconfianza de tu pareja. Analízalos y luego conversa sinceramente con tu pareja y explícale los momentos en que sus palabras o acciones activan en ti los celos. De manera tal, que puedan acordar qué estrategias utilizar para evitar la aparición de esas palabras o conductas. Si no encuentran esas estrategias, busquen ayuda profesional que les haga el acompañamiento psicológico adecuado.

2. Comuníquense – Una de las quejas constante en la consulta es la comunicación ineficiente entre las parejas que lleva a la desconfianza. Para evitar mayor desconfianza, pídele a tu pareja que evite omisiones de sus actividades, de las personas que frecuenta o de los planes que le surgen; pues, aunque no esté siendo infiel, pero ya tenga en su haber algún desliz, suceden situaciones como esta: dejar a tu esposo en la oficina porque tiene una cita urgente con un cliente importante y 30 min. después salir con tus amigas al “Juan Valdez” y encontrarlo con su bella asistente compartiendo un café. Esta situación puede activar tus celos inmediatamente, aunque luego él te explique que al terminar la reunión, ella le pidió que lo acompañara porque quería celebrar el inicio de su noviazgo con aquel amigo de infancia.    

3. Mantente ocupado – Cuando tienes actividades diarias que atender: trabajo, hobbies,  deportes, pintura, escultura, fotografía, etc., esto mantiene tu mente llena de ideas positivas y enfocadas en la actividad que estás atendiendo. Lo cual distrae tu mente de ideas sobre lo que estará haciendo tu pareja sin ti.

4. Asóciate – Asóciate a grupos de oración, de costura, de ciclistas, de lectores, a organizaciones o fundaciones con actividades sociales y comunitarias; la asociación que tú quieras pero que sea con fines constructivos y positivos. Esto te permitirá sentirte bien contigo mismo, conocer más gente, ampliar tu círculo social y compartir con personas diferentes a tu pareja, lo cual te generará más seguridad y ampliará a su vez, tu mentalidad e ideas sobre las relaciones de parejas.

5. Libérate – Evita los pensamientos negativos y sobre todo, evita las fantasías sobre lo que pueda estar haciendo tu pareja a través de ayudas cognitivo conductuales como repetición de pensamientos o frases positivas: “Yo soy una persona muy valiosa. Soy deseado por mi pareja que me eligió y está conmigo porque me quiere y me valora”.

6. Juntos – Comparte actividades con tu pareja y sus amigos, compañeros y familiares para que los conozcas y sientas que participas del mismo círculo.

7. Terapia – Asiste a terapia cuando sientas que ya no puedes controlarte y estás dañando tu relación a un punto de no retorno.
 

Referencias

Laslocky, M. (2013) The Little Book of Heartbreak: Love Gone Wrong Through the Ages. Plume/Penguin.

Wang, H.; Duclot, F.; Liu, Y.; Wang, Z.; Kabbaj, M. (2013). Histone Deacetylase Inhibitors Facilitate partner Preference Formation in Female Praririe Voles. Nature Neuroscience 16, June 2013, pp. 919 – 924.



viernes, 23 de agosto de 2013

Celos, Monogamia y Poligamia

“Y él me decía: amor, es que aún no me atienden, hay mucha gente aquí… y yo sólo pensaba: no se oye gente alrededor, sólo mucho eco, así que no, él no está en la tienda, él está con ella y me habla desde el baño, encerrado, para que ella no lo oiga” Los celos entre pareja, entre padres e hijos, entre hermanos, entre amigos, no son tan simple como te han contado.

El tema de los celos es amplio y complejo pues se relaciona con la fidelidad emocional y sexual, con la monogamia y la poligamia, entonces, para mantenerlo breve y práctico, será dividido en dos partes. En esta primera, se compartirá un breve análisis de lo que son los celos y se tratará  superficialmente los conceptos de monogamia social y sexual.

Comencemos por el significado de “celo”. Según el diccionario Larousse, la palabra celo tiene varias acepciones, entre ellas: 1.Cuidado e interés con que alguien hace las cosas que tiene a su cargo. 2. Sentimiento de recelo de que lo que uno posee o desea llegue a ser alcanzado por otro. 3. Sentimiento de inquietud y pesar experimentado por alguien ante la sospecha de perder a la persona que ama.

Ahora bien, los celos son un tema constante en la literatura psicológica, médica-científica, social y hasta bíblica. De hecho, aclaremos algo: los celos son estados afectivos naturales y todos los seres humanos los sentimos. Como algo natural, así ha estado descrito por diversos autores con diferentes teorías, comenzando con Freud (1922) quien los relaciona con el complejo de Edipo y los clasifica en etapas: 1. Competitiva o normal, 2. Proyectada y 3. Engañosa (patológica); pasando por Buss (www.davidbuss.com), quien sugirió en su teoría del marco de la psicología evolucionista, que los celos tienen origen genético y evolutivo pues nos vienen de nuestros ancestros como mecanismo psicológico para promover la reproducción y perpetuar los recursos para la especie; y, terminando con Marazziti y su equipo de la Universidad de Pisa quienes encontraron una explicación biológica al encontrar que una baja de nivel en la sangre de serotonina es la causante de la “tormenta bioquímica” que genera los celos excesivos. En todo caso, en algo sí están de acuerdo los autores y es que todos, en algún momento de nuestras vidas, experimentamos los celos.

Aún más, es importante entender que los celos o cuidados se dan de manera natural no sólo en los humanos sino, en varios animales desde aves hasta mamíferos y primates; es más la monogamia social (formar parejas estables) se presenta como adaptación necesaria para cuidar de la fragilidad de las crías pues, se protege aquello que se quiere y se cela algo que se teme perder.

Un ejemplo que ilustra lo dicho sucede cuando una madre ve a su hijo en “malas compañías” y lo cela (típico celo de padre-hijo); lo cuida para que en sus andanzas con ellos no comience a mostrar esas tendencias de comportamientos destructivos o indeseables al igual que esas ideas que no son productivas de sus “amigotes”. Esto lo hace porque, en el fondo, realmente la madre teme que su hijo cometa errores que no tengan reparo y que, por el contrario, le traigan dificultades para toda su vida y, en consecuencia, le traiga problemas a toda su familia también y consecuentemente, tenga un arrepentimiento tardío.

Sin embargo, es de la monogamia sexual o fidelidad (la cual es considerada muy rara en la naturaleza, pues la fidelidad es un concepto artificial, creado por el ser humano) de la cual nos encargaremos en estos dos artículos pues es ella la que está relacionada con los celos destructivos en la relación monogámica de pareja humana.

Mucho se ha hablado de los celos de pareja y está en la idea del común de las personas que los celos sólo muestran la inseguridad e inmadurez del celoso y que éste se refleja como un problema suyo de autoestima. Pero, como dice Buss, esto no es cierto, hay muchos adultos con alta autoestima y madurez psicológica que padece de celos así que, la inseguridad sola y exclusiva como causa de los celos de pareja, no existe. Entonces, ese concepto no es más que un mito.

En los celos de pareja sí puede haber algo de inseguridad pero hay además, otros factores que cambian la ecuación. Primero hay que entender que los celos en las parejas no sólo se manifiestan como el miedo por perder algo que quieres y que por lo tanto debes celar, proteger y cuidar, sino que viene acompañado de un factor difícil de lograr y mantener y éste es la fidelidad o monogamia sexual y social que la sociedad promueve e incentiva como valor primario en la pareja.

Una de las razones por la cual la monogamia trae tanto conflicto en las parejas es que el ser humano es naturalmente polígamo, como lo explica David Barash, psicobiólogo de la Universidad de Washington en “La monogamia no es natural” (ver redesparalaciencia). Es así como, de 185 sociedades humanas estudiadas, sólo 29 son monógamas y de éstas sólo 10 tipos de sociedades desaprueban el sexo fuera del matrimonio (adulterio o sexo previo al compromiso). Un 83% de las sociedades humanas que han habitado nuestro planeta ha practicado la poliginia (un hombre que convive con varias mujeres a la vez). Y, además, las encuestas han hallado que el 50% de los hombres y 30% de las mujeres occidentales admite haber sido infiel a su pareja por lo menos una vez mientras duró la relación.

Ahora, como bien lo expresa Judith Lipton en el Mito de la Monogamia (2003) y en Redes, “Ni la biología, ni la primatología, ni la antropología sugieren que la monogamia sea una forma de vida natural, pero para el ser humano es natural el caminar, mas no lo es el patinar ni tocar el violín y sin embargo son cosas posibles y factibles para el ser humano, así que la monogamia sí es posible, tal como el arte, aunque ésta no sea natural.”

Es entonces como la monogamia, elegida por un gran número de personas en nuestra sociedad de hoy y por razones religiosas, sociales, éticas, económicas u otras, se convierte en un reto para vivir pues, significa luchar contra la poligamia, que es la tendencia natural.
 
Aunque, cierto es que, como manifiesta Barash, natural también es una bacteria o un virus pero, no necesariamente son buenos para el hombre; así pasa con la poligamia, es lo natural pero, no necesariamente es lo bueno para el ser humano y lo que sí está demostrado es que definitivamente la poligamia, por todas las implicaciones genéticas que trae consigo, no es lo evolutivamente inteligente.

  

Fuentes Bibliográficas

 
Freud, S. (1922). El complejo de Edipo. Amorrortu Editores: Buenos Aires. O.C.

 
 
 
http://www.redesparalaciencia.com/311/redes/redes-26-la-monogamia-no-es-natural-29-minutos

Barash, D., Lipton, J. (2003). El mito de la monogamia. Siglo XXI, España Editores.
 

lunes, 12 de agosto de 2013

Lo Orgánico y Lo Psicológico: 2 Caras de 1 Misma Moneda


Lo Orgánico y Lo Psicológico: 2 Caras de 1 Misma Moneda

“Ya no me aguantaba más a Juan y cuando pensé en divorcio, fui a la psicóloga. En la primera cita ella preguntó mi historia médica y motivo de consulta y al final, entre otras cosas, me mandó al ginecólogo. Yo no veía la relación, pero menos mal fui porque ¡Quién iba a pensar que a mis 39 años ya me comenzaría la menopausia y esa era una de las razones por las que no me soportaba a Juan!”

El ser humano es uno, pero por cuestiones prácticas para estudiarlo y tratarlo, la filosofía, la medicina y las ciencias humanas en general, lo han dividido y desde siempre entonces se ha visto al hombre como mente y cuerpo: dos caras de una misma moneda.

Lo cierto es que cada vez más los estudios científicos en neuropsicología, psicobiología y demás áreas de la salud del ser humano han comprobado que las manifestaciones emocionales o psicológicas tienen fundamento o relación con alteraciones biológicas y las ciencias están buscando formas de integrarse nuevamente. Por ello, el surgimiento de áreas de especialización como psiconeurofisiología o neuropediatría. Un amplio número de manifestaciones emocionales están relacionadas con el sistema inmunológico, predisposiciones genéticas y el sistema hormonal y neuronal.

Es así como una baja de niveles hormonales como es la testosterona, en hombres, puede causar síntomas psicológicos como ansiedad, o depresión, al igual que, conflictos a nivel cognitivo como problemas de memoria; y, un neurotransmisor como la dopamina (el cual tiene muchas implicaciones en un adecuado balance psicológico) en niveles bajos, en una persona, logra el efecto de la timidez, la apatía social, la indiferencia y la desmotivación.

Por supuesto, también ocurre lo contrario; es decir, lo social y lo psicológico influye notablemente en la aparición de síntomas físicos. Es el caso del stress laboral, documentado como uno de los factores más fuertes en la aparición de enfermedades cardíacas y depresión laboral. Es el caso, también, de la ansiedad extrema asociada frecuentemente a la aparición de episodios asmáticos, alopecia y síndrome del intestino irritable.

Así las cosas las estrategias que sugiero sigas cuando veas un cambio emocional o temperamental repentino o presentes reacciones emocionales fuertes y “sin explicación lógica” en ti, un familiar, tu pareja o un amigo o colega, son:

1. No esperes una vez más a que “se te pase” la “rabieta” repentina que vienes notando o que desaparezca el desánimo y la pereza inacabable que tus amigos no entienden por qué o de dónde surge. Si ya ni tu mamá entiende tus reacciones entonces, pasa al paso 2.

2. Acude a un psicólogo o psiquiatra. El procedimiento regular que llevan estos especialistas es consultarte tu historial médico para detectar si tus reacciones tienen un fuerte componente fisiológico y te remitirán, consecuentemente, a un médico de las áreas mencionadas. Por supuesto, el beneficio está en que el psicólogo o psiquiatra también atenderá tus necesidades emocionales que no estén relacionadas con lo fisiológico.

3. Verifica las medicinas que estás tomando. Pregunta a tu médico cuáles son los posibles efectos secundarios de las medicinas que te prescribió. Muchas de ellas tienen efectos secundarios psicológicos y fisiológicos y algunas veces las personas no saben que están sufriéndolos.

4. Finalmente, Revisa tu dieta. Algunas veces las dietas bajas en carbohidratos tienen efectos en el balance emocional y las personas presentan un nerviosismo constante, mientras que, unas dietas bajas en grasa, tiene como efecto una sensación crónica de cansancio, desmotivación y desgano.  

Recuerda que estos son sólo tips prácticos y si requieres de un especialista porque te has visto identificado en estos casos, acude a él lo más pronto posible.


Fuentes Bibliográficas